Problemática del Conocimiento Histórico
Tema: El concepto de Historia
- La palabra historia
Para poder explicarnos acabadamente qué es
El término Historia procede de una similar palabra griega, cuyo significado es: entrevista, encuesta, interrogatorio de un testigo ocular. El histor es el testigo, el juez, una persona que sabe. Y la palabra histor es interpretado con el significado de buscar, inquirir, examinar. Con este sentido se la encuentra en las obras griegas.
Pero cabe señalar que en los textos de la antigua Grecia, el término es utilizado para indicar tres casos distintos:
§ La investigación y la información sobre la investigación.
§ Una historia poética.
§ Una descripción exacta de los hechos.
De tal modo, es posible observar que el término también designa obras que hoy son definitivamente literarias, con elementos de ficción, aunque, en alguna medida, se refiere a hechos realmente acaecidos.
Del griego, la palabra pasó a otras lenguas, sobre todo por medio del latín. En
Desde el siglo XVI, el término historia fue designado a la literatura histórica que iba evolucionando hacia la historia científica. Por esa época aparece la palabra alemana Geschitche que procede del verbo geschechen cuyo significado es ocurrir, suceder. El término comenzó indicando lo realmente ocurrido, para luego señalar el proceso de su reconstrucción y la narración apropiada.
Esta fue la palabra que acabó por imponerse en el ámbito científico de los historiadores del siglo XIX, uno de cuyos centros principales de formación fue precisamente Alemania.
A través del tiempo, es posible advertir que en
Hoy la palabra historia tiene sentido multívoco. Por un lado designa lo que sucede (sentido objetivo) y por otro el conocimiento de ese suceder (sentido subjetivo). Esto se advierte claramente si pensamos que estamos viviendo la historia, pero también estamos estudiando historia. Podemos afirmar que el término historia designa a la vez a la materia del conocimiento y al conocimiento de la materia.
Tal como hemos visto, a este doble sentido ha llegado la palabra historia luego de su evolución. En el caso de la palabra griega y las que de ella derivaron a través del latín: historia (castellano), histoire (francés), storia (italiano), la transformación, la transformación se efectuó partiendo de lo subjetivo para llegar a los objetivo. En el alemán, la evolución siguió el camino inverso: de los objetivo a los subjetivo.
- Definiciones
Si nos proponemos definir previamente nuestra materia, no es porque creemos que ello es necesario para comprenderla. Entendemos con Marrou que: … es necesario no exagerar este arte de la definición; la historia existe y su realidad no depende del grado o de la destreza del lexicógrafo. Pero las definiciones de historia a analizar, nos permiten introducirnos en algunos de los aspectos de la materia que hacen a su esencia, a su conocimiento y a su método.
La más común de las definiciones que podemos hallar en cualquier diccionario de
Narración y exposición verdadera de los acontecimientos pasados y cosas memorables. En sentido absoluto se toma por la relación de los sucesos públicos y políticos; pero también se da ese nombre a la sucesión de hechos o manifestaciones de la actividad humana de cualquier otra clase.
Aún cuando en el uso corriente puede ser admitida esta acepción, ella presenta notables inexactitudes respecto de la realidad actual de la historia. Al hablar de narración y exposición, deja de lado la tarea de investigación previa que realiza el historiador y que es la base de dicha narración y exposición. El término cosas memorables resulta impreciso, ambiguo, no todo lo memorable entra en la historia. Su expresa mención de acontecimientos pasados excluye los sucesos del presente que hoy son entendidos como la etapa final del proceso histórico.
La referencia a sucesos públicos y políticos como objetos especiales de la historia, responde a la concepción característica del siglo pasado que, en la mayoría de los casos, privilegió la consideración de los hechos políticos. La concepción de nuestro siglo sostiene la necesidad del enfoque integral de la historia, abarcando los sucesos políticos y también los económicos, sociales, institucionales, culturales, etc.
De tal modo podemos afirmar que tal definición no corresponde técnicamente al concepto actual de nuestro objeto de estudio.
Entre las definiciones aportadas por teóricos, filósofos y metodólogos podemos advertir claramente dos tipos de ellas: las que intentan encerrar en una frase la esencia misma del concepto y aquellas que definen a la historia por el modo que ella trabaja.
Dentro de esta última clase, se encuentra la que Ernest Bernheim (1850-1926) propone en su obra Tratado del método histórico y de
Historia es la ciencia que investiga y expone los hechos relativos a la evolución, en el espacio y en el tiempo, de los seres humanos en sus actividades colectivas; y la relación psicofísica de causalidad que entre ellas existe, según los valores colectivos de cada época.
Le atribuye el carácter de ciencia, prueba de ello es su evolución, su continuo cambio. Surgió de una narración ordenada y llegó a una ordenación sistemática que obedece a criterios universales. Es verdadera ciencia porque ha de ocuparse de un conjunto de hechos que ha de conocer en su relación causal. Pero no se trata de la causalidad de las ciencias naturales, causalidad física, uniforme y previsible, es una causalidad psicofísica, susceptible de presentar variedades.
Bernheim realiza la clasificación de los Hechos de los cuales se ocupa la historia, diferenciándolos:
a) Hechos singulares: los que habiendo sucedido una sola vez, interesan a la investigación histórica en este aspecto, por su peculiaridad individual y única.
b) Hechos típicos: las acciones que se repiten de la misma manera, hábitos y costumbres de la vida cotidiana. No interesan las acciones en sí, sino como ejemplo y medio de conocer el modo de obrar ordinario de los individuos.
c) Hechos colectivos: aquellos que, prescindiendo de si son homogéneos o no, pueden considerarse como una operación común, como el resultado de la acción combinada de muchos individuos. Hechos singulares y típicos pueden a su vez ser colectivos.
La evolución es para el autor, la relación entre las acciones que realmente puede comprobarse. De tal modo la historia nos explica cómo las cosas han llegado a ser lo que son. Para determinar esa relación, cada hecho debe situarse frente a los demás hechos en una doble relación causal, por una parte, frente a las causas y condiciones generales, por otra, frente a la serie entera de hechos singulares dentro de los que se encuentra, como parte de un todo.
El hecho histórico, además sólo puede ser cabalmente comprendido cuando es ubicado dentro del tiempo y del espacio geográfico en que tuvo lugar. Algunos autores, Thyssen por ejemplo, excluyen totalmente el elemento espacio y sólo admiten como necesaria la ubicación cronológica. Con el positivismo, en el siglo pasado, adquirió relevancia el medio como igualmente necesario para la comprensión de los hechos y en algunos casos hasta como factor determinante de los mismos. Ambos elementos deben ser considerados. En el desarrollo histórico influyen condiciones de suelo, clima, producciones, etc. Por otra parte, el momento en que ocurren los hechos, indica circunstancias particulares, indispensables para su cabal comprensión.
La expresión relación psicofísica de causalidad, reitera y complementa el concepto de evolución. Establecemos la relación entre los hechos a través de sus causas. Pero éstas no son físicas como en el caso de los hechos naturales, tienen también elementos psíquicos, circunstancias que las torna más complejas.
El historiador aborda le estudio del pasado como un representante de su época y del grupo en que actúa. Su situación determina la existencia en él de ciertos valores que proyecta hacia los hechos que tratará. De ellos dependerá la selección de hechos que realice y su interpretación histórica. Esos valores son mutables, no se trata de inmutables valores de tipo filosófico.
Otra definición que reproduce en términos generales los conceptos contenidos en la de Bernheim, es la que enuncia Wilhelm Bauer en su Introducción a
Historia es la ciencia que trata de describir, de explicar y de comprender los fenómenos de la vida, en cuanto se trata de los cambios que lleva consigo la situación de los hombres en los distintos conjuntos sociales, seleccionando aquellos fenómenos desde el punto de vista de sus efectos sobre épocas sucesivas o de la consideración de sus propiedades típicas, y dirigiendo su atención principal sobre los cambios que no se repiten en el espacio y en el tiempo.
Reafirma el carácter de ciencia de la historia y la índole social de los hechos de los cuales se ocupa. La alusión a los cambios supone una similar concepción evolutiva de la historia. La variante introducida por Bauer reside en que la selección que preferentemente realiza el historiador está determinada por la singularidad y transcendencia de los hechos, como así también por su carácter social.
Entre aquellas definiciones que intentan encerrar en una frase al esencia del concepto, se destaca por su originalidad la que da Marc Bloch (1886-1944) en su obra Apología de
Para llegar a una definición de la historia, el autor parte de la frase corriente que la caracteriza: La historia es la ciencia del pasado. Considera a esta definición impropia porque es absurdo pensar que el pasado, considerado como tal, pueda ser objeto de la ciencia.
El pasado incluye una serie de fenómenos de diversa índole, que sólo tienen en común el hecho de no ser contemporáneos. A los efectos de precisar cuáles de dichos fenómenos constituyen el objeto de
La frase inicial quedaría transformada en Ciencia de los hombres, pero aún resultaría demasiado vaga. Porque el historiador piensa no solo lo humano, la atmósfera en que su pensamiento respira es la categoría de la duración. El tiempo de la historia es el plasma mismo en que se bañan los fenómenos y algo así como el lugar de su inteligibilidad, este tiempo es, por su propia naturaleza, un continuo, pero también es un cambio perpetuo. De la antinomia de estos dos atributos provienen los grandes problemas de la investigación histórica.
La definición de Bloch quedará contenida finalmente en la frase:
Ciencia de los hombres en el tiempo.
Para Johannes Huizinga (1872-1945), Historia es la forma espiritual en que una cultura se rinde cuentas de su pasado, definición contenida en un artículo publicado junto a otros del autor en la obra El concepto de la historia y otros ensayos.
El autor comienza por examinar algunas de las definiciones usuales del concepto Historia, concretamente las de Bernheim y Bauer. Considera que son inapropiadas porque parten de la historia como ciencia moderna y no como fenómeno cultural constante.
Establece al mismo tiempo que una definición debe ser concisa, es decir, debe exponer el concepto que se trata de definir con toda precisión y de un modo completo, en el menor número de palabras. Por ello para definir la historia propone determinar cuales son las formas constantes de este fenómeno.
La historia se distingue de estas otras formas del espíritu por el hecho de que se proyecta sobre el pasado y solamente sobre el pasado.
Restaría ver quien se rinde cuentas y de qué. Con respecto a quién, solo puede ser una cultura, puesto que esta palabra es la más útil y precisa para caracterizar a aquel complejo coherente de visión y plasmación formal que nos permite conocer a determinados grupos humanos en el espacio y en el tiempo como las unidades del mundo espíritu. Cada cultura crea, y tiene necesariamente que crear su propia forma de historia. El tipo de cultura determina lo que es para ella historia. Cuando una cultura coincide con un pueblo, con un reino o con una tribu, su historia es tanto o más fácil. Si una cultura general aparece diferenciada en distintas naciones y éstas a su vez en grupos, clase y partidos, de aquí se sigue, lógicamente, la correspondiente diferenciación de la forma de historia.
Cada cultura tiene su pasado. Pero éste sólo se convierte en Historia cuando esa cultura sabe comprenderlo y reconstruirlo con arreglo a los postulados críticos que su conciencia cultural le impone.
La clase de actividad espiritual que produce la historia se describe como un rendirse cuentas. Esta expresión abarca todas las formas de historia escrita: la del cronista, la del autor de memorias, la del filósofo de la historia, la del sabio investigador. Abarca la más modesta monografía en el mismo sentido que la más grandiosa concepción de la historia universal. Las palabras rendirse cuentas expresan el mismo tiempo aquella serenidad inexorable que sirve de base a toda actividad historiográfica.
Un autor contemporáneo, Henri Marrou (1904- ) resume también en una frase breve y simple el concepto, afirmando:
Marruo considera que la utilidad práctica de su definición es la de resumir en una breve fórmula, al aporte de las discusiones y glosas que ha provocado.
Dice, conocimiento y no como otros narración del pasado humano, ni tampoco obra literaria que puede referirlo porque sin duda el trabajo del historiador ha de concluir normalmente tomando la forma de una obra escrita, pero de hecho,
Tampoco se habla de investigación o estudio porque estos sería confundir el fin con los medios; lo que importa es el resultado conseguido mediante la investigación.
Conocimiento del pasado, aún cuando se trate de historia enteramente contemporánea. Pasado humano, no pasado de los hombres que viven en sociedad, puesto que el hombre es esencialmente un ser social. Tampoco dice hechos humanos, pues por hechos suele entenderse simplemente la realidad, lo opuesto a lo fantástico o lo imaginario. Al hablar de hechos se podría insinuar la exclusión de los valores, las ideas y el espíritu.
Al decir pasado humano, se refiere al pasado del hombre en cuanto hombre, por oposición al pasado biológico, objeto éste no de
El autor quiere hacer resaltar la diferencia entre lo biológico y los histórico en el hombre, por ello considera a
Pero este conocimiento del pasado humano, está también hecho por los hombres, por el hombre de hoy, de después, que es el historiador.
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H = ¾
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